1. LA CALIBRACIÓN
Tu sistema nervioso estuvo sobrecargado durante 20 años. No se calma solo porque las exigencias disminuyeran.
El sistema de estrés de tu cuerpo se calibra a lo que la vida le exige. Veinte años de cuidado de otros, horarios escolares y movimiento constante establecen una línea de base alta. Cuando esas exigencias terminan, la línea de base no disminuye. Tu sistema nervioso sigue ejecutando el programa antiguo. La ansiedad que apareció cuando la vida se volvió más tranquila no es nueva. Siempre estuvo ahí debajo del ajetreo. El nido vacío no la creó. Solo la hizo audible.
Este es un patrón biológico documentado, no un fallo personal. Las mujeres que se sienten peor cuando la vida se vuelve más fácil no son desagradecidas. Están experimentando un cuerpo al que no se le ha dicho que la emergencia ha terminado.
