1. La señal
El vino estaba imitando algo que tu cerebro ya sabe cómo producir, pero no en cantidades suficientes.
El GABA es el principal neurotransmisor inhibidor del cerebro. Es la señal que le dice a tu sistema nervioso que el día ha terminado. Cuando funciona, el interruptor de apagado se activa. Cuando se agota (lo que el estrés crónico hace de manera fiable), el interruptor de apagado requiere ayuda externa. El vino imita la señal del GABA a través del efecto del alcohol en el mismo sistema de receptores. La calma que llega con la primera copa es real. Es solo prestada.
La calma prestada viene con un programa de pago. A medida que el alcohol se metaboliza, el cortisol y la adrenalina rebotan por encima de sus niveles iniciales. Esa es la hora de despertarse a las 3 de la mañana. Esa es la razón por la que el corazón ya está latiendo antes de que el cerebro sepa por qué. El sistema nervioso está devolviendo lo que el vino tomó prestado, con intereses.
